Ilustración generada · interpretación libre, no canónica
Leto II Atreides
El Dios Emperador que se convirtió en monstruo para que la humanidad aprendiera a no necesitar dioses
- ojos
- los ojos humanos de Leto siguen en su lugar, mirando desde un cuerpo que ya no es humano
- señas
- se desplaza con el movimiento ondulante de los gusanos de arena; su voz sale del pecho humano pero resuena en un cuerpo que no lo es
- complexión
- híbrido de humano y gusano de arena: más de cuatro metros de longitud, con la parte superior aún reconociblemente humana y el cuerpo recubierto de la armadura de las truchas
Han pasado tres mil quinientos años. Leto II reina como el Dios Emperador, el único productor de especia en el universo: los gusanos de arena se extinguieron durante la transformación de Arrakis, y él mismo es ahora un gusano. Controla el universo con mano de hierro, reprimiendo la tecnología militar y manteniendo a la humanidad en una paz artificial que llama la Paz de Leto. No es un tirano por gusto. Es un tirano por diseño: su objetivo desde el principio fue la Dispersión, esparcir a la humanidad tan ampliamente por el universo que nunca pueda ser destruida por un solo poder. La tiranía es el método. La libertad futura es el fin. Nadie que vive bajo su gobierno puede verlo así.
Papel de Leto II Atreides en la historia
◆ Contiene spoilersLeto sabe que está acercándose al fin de su vida y lo acepta. Lo ha planeado. Un complot que incluye a los Ixianos, los Tleilaxu y el propio Duncan Idaho culmina en una emboscada en un puente. Leto cae al río. El agua disuelve su cuerpo. En sus últimos momentos habla con Siona, la culminación de siglos de crianza selectiva, el ser cuya existencia cierra el ciclo del Camino de Oro.
Al morir, su cuerpo se fragmenta en miles de truchas de arena que con el tiempo se convertirán en gusanos. Arrakis vuelve a cambiar. La humanidad que dispersó a lo largo de siglos de tiranía ya no puede ser controlada ni destruida por ningún poder central. El plan funcionó.
El arco de Leto II Atreides revela el final del libro