Ilustración generada · interpretación libre, no canónica
Paul Atreides
El Emperador que vio su propio fin y caminó hacia él de todas formas
- ojos
- azul Ibad total, cegados por la bomba atómica pero que siguen viendo de otra forma
- pelo
- negro, liso
- señas
- se mueve con precisión a pesar de la ceguera, lo que resulta más inquietante que si viera
- complexión
- delgado, con la tensión de quien lleva doce años soportando el peso del Imperio
Han pasado doce años desde que Paul venció en Arrakis. En ese tiempo, su yihad ha arrasado el universo conocido: millones de personas muertas en su nombre, mundos transformados, una fe impuesta a sangre y especia. Paul lo vio venir. No pudo evitarlo: la alternativa que veía era siempre peor. Ahora gobierna como Emperador y profeta, ciego por el atentado que le quitó los ojos pero capaz de seguir viendo gracias a su sentido profético. Eso aterra a quienes le rodean más que si hubiera recuperado la vista. Lo que busca no es el poder que ya tiene sino una salida del futuro que ve, y no la encuentra.
Papel de Paul Atreides en la historia
◆ Contiene spoilersUna conspiración se teje contra él: la Cofradía Espacial, las Bene Gesserit, los Tleilaxu y la propia Princesa Irulan se alían para destruirle. Los Tleilaxu le envían como regalo un ghola de Duncan Idaho, llamado Hayt, sin sus memorias: todos sospechan que es un arma de asesinato activada por programación.
Chani muere en el parto de los gemelos Leto y Ghanima. Paul, al perder a Chani, pierde también su visión profética en ese instante. Sin ella, sigue el camino que la tradición Fremen marca para un hombre ciego: camina al desierto para morir. El Emperador más poderoso de la galaxia se exilia a sí mismo en la arena.
El arco de Paul Atreides revela el final del libro