“Una asesina con cadenas de hierro y un trono que la espera.”
En las minas de sal de Endovier, una joven asesina cumple condena a perpetuidad. Cuando el príncipe heredero le ofrece la libertad a cambio de convertirse en la campeona del rey, Celaena Sardothien descubre que su mayor enemigo no es ningún competidor, sino los oscuros secretos del propio palacio.
En las minas de sal de Endovier, una joven asesina cumple condena a perpetuidad. Cuando el príncipe heredero le ofrece la libertad a cambio de convertirse en la campeona del rey, Celaena Sardothien descubre que su mayor enemigo no es ningún competidor del torneo, sino los oscuros secretos del propio palacio de cristal.
Como Campeona del Rey, Celaena debería estar ejecutando órdenes sin cuestionarlas. En cambio, ayuda a sus víctimas a escapar en secreto. Pero el rey tiene ojos en todas partes, y la línea entre servir y traicionar se vuelve imposible de mantener cuando la persona que más importa muere por causa de las decisiones de alguien a quien Celaena creía poder confiar. La traición la lleva a cruzar una línea que no puede deshacerse, y lo que encuentra al otro lado cambia todo: quién es, de dónde viene y cuál es el futuro para el que fue criada sin saberlo.
Aelin Galathynius ha llegado a Wendlyn. Pero no hay bienvenida: solo Rowan Whitethorn, un guerrero hada de siglos de edad que la entrena con una crueldad calculada porque sabe que lo que viene es peor. Mientras Aelin descubre el alcance real de su magia de fuego, en el palacio de Adarlan Dorian lucha por esconder sus poderes y Chaol empieza a cuestionar la lealtad que ha profesado toda su vida. Y en las fronteras del reino, una bruja joven llamada Manon Blackbeak aprende que el mundo que creía conocer es mucho más oscuro y complicado de lo que le dijeron.
Aelin ha vuelto a Rifthold. No como Celaena la asesina, sino como quien realmente es: una reina que ha regresado a su ciudad para desmantelarla desde dentro. Con Rowan a su lado y un grupo de aliados que no existen en ningún registro oficial, Aelin tiene un plan que nadie aprobaría si lo supiera: liberar a los magos esclavizados, destruir el corazón del poder del Rey y recuperar a Dorian. Todo a la vez. Sin red.
La guerra ya no se puede ignorar. Aelin y sus aliados se mueven por el continente buscando las Llaves del Wyrd —los artefactos que pueden sellar el portal entre mundos—, forjando alianzas desesperadas con piratas, brujas y ejércitos. Pero Erawan, el rey valg que se mueve en las sombras, tiene agentes en todos los lados del tablero. Y Maeve, la reina hada inmortal, tiene sus propios planes para Aelin que ninguno de sus aliados ha sabido calcular. Un libro de movimiento constante que termina con uno de los giros más demoledores de la saga.
Mientras Aelin desaparece en manos de Maeve, Chaol Westfall viaja al continente de Antica con Nesryn Faliq buscando dos cosas: curación para las piernas que perdieron movilidad en la caída del palacio y aliados para la guerra que se acerca. Lo que encuentran en Torre del Alba —la capital de los sanadores del mundo— es infinitamente más complejo: una conspiración de valg que lleva décadas infiltrada entre los más poderosos del continente, y dos personas que cambiarán sus vidas para siempre. Un libro que transcurre en paralelo a Imperio de tormentas.
La guerra final ha llegado. Aelin regresa a sus aliados después de meses de cautiverio y tortura, transformada de formas que nadie puede medir todavía. Terrasen arderá o sobrevivirá dependiendo de decisiones que nadie debería tener que tomar. Los aliados deben encontrar las últimas Llaves del Wyrd, enfrentarse al ejército de Erawan y al poder de Maeve, y descubrir si Aelin puede pagar el precio que el destino siempre supo que le cobraría. La conclusión de ocho libros y siete años de historia.